Si está pensando en añadir una pérgola a su espacio exterior, una de las primeras decisiones importantes es el material: madera o aluminio.
Históricamente, la madera ha sido la opción preferida por su aspecto natural y su encanto clásico. En las últimas décadas, el aluminio ha ganado popularidad debido a su durabilidad y bajo mantenimiento.
¿Qué es realmente mejor, la madera o el aluminio? La respuesta depende en gran medida de lo que usted valore: la estética, la longevidad, el coste, el mantenimiento, el impacto medioambiental o la flexibilidad del diseño.
Madera: belleza natural, pero alto mantenimiento

Ventajas de la madera:
- La madera tiene una estética orgánica y cálida que combina a la perfección con jardines, vegetación y entornos naturales. A menudo es la opción preferida si se desea una pérgola de aspecto tradicional, rústico o natural.
- La madera se puede adaptar a muchos diseños: vigas talladas, formas personalizadas, celosías, enrejados para plantas trepadoras… características que aportan individualidad a su pérgola.
- Si se obtiene de forma responsable, la madera puede ser más respetuosa con el medio ambiente que el metal, especialmente si procede de bosques gestionados de forma sostenible.
Desafíos de la madera:
- La madera es vulnerable a la humedad, los insectos, la putrefacción, el moho, el alabeo, las grietas y la decoloración por la exposición al sol, especialmente si no está tratada o se mantiene en mal estado.
- Para preservar su aspecto y su integridad estructural, una pérgola de madera suele requerir un mantenimiento regular: lavado a presión, lijado, sellado o barnizado/pintado cada 1-2 años (o más a menudo en condiciones climáticas adversas).
- Sin un cuidado diligente, su vida útil es limitada. Muchas pérgolas de madera duran entre 10 y 15 años; con un mantenimiento regular y madera de alta calidad, quizás entre 15 y 20 años antes de que sea necesaria una restauración o sustitución significativa.
- El mantenimiento no solo requiere mucho tiempo, sino que también supone un gasto económico a lo largo del tiempo.
En resumen: la madera ofrece una pérgola cálida, natural y personalizable, pero solo si se compromete a realizar un mantenimiento regular. Sin ello, las pérgolas de madera envejecen rápidamente y se degradan estructuralmente.
Aluminio: construido para durar, construido para la facilidad

Ventajas del aluminio:
- Longevidad y resistencia: El aluminio no se pudre, no se deforma, no se agrieta y no atrae a las termitas ni a otras plagas. Es resistente al óxido, a la corrosión y a la humedad, y es mucho menos sensible a los cambios de temperatura.
- Bajo mantenimiento: La mayoría de las pérgolas de aluminio solo necesitan un lavado ocasional con agua y jabón. No requieren sellado, pintura ni barniz.
- Larga vida útil: Las estructuras de aluminio suelen mantenerse en buen estado y atractivas durante 20-30 años, a veces incluso más, con un mantenimiento mínimo.
- Facilidad de instalación: Dado que el aluminio es más ligero que la madera, muchas pérgolas se comercializan en forma de kits modulares, más fáciles de montar (incluso por uno mismo) que las pesadas estructuras de madera.
- Estética moderna y flexibilidad: El aluminio con recubrimiento en polvo puede presentarse en varios acabados, incluyendo colores o superficies con imitación de vetas de madera. Esto lo hace versátil para gustos de diseño modernos, contemporáneos o incluso clásicos.
- Mejor rendimiento en condiciones adversas: En caso de lluvia, nieve, humedad, aire salino costero o cambios frecuentes de temperatura, el aluminio ofrece un rendimiento mucho más fiable.
Posibles inconvenientes del aluminio:
- Algunas personas consideran que el aluminio es menos «natural» o acogedor que la madera; incluso los acabados con vetas de madera pueden parecer más industriales o modernos que la textura genuina de la madera.
- El aluminio puede calentarse más al tacto bajo la luz solar intensa que la madera, que se mantiene más fresca de forma natural.
- El coste inicial de una buena pérgola de aluminio (especialmente los modelos con recubrimiento en polvo o con lamas) puede ser más elevado que el de las pérgolas básicas de madera.
En general: el aluminio es el aliado de la vida al aire libre «instálalo y olvídalo»: muy poco mantenimiento, alta durabilidad, gran resistencia a la intemperie y a las plagas, y rentabilidad a largo plazo.
Consideraciones de coste: a corto plazo frente a largo plazo
A primera vista, una pérgola de madera suele costar menos que una de aluminio de alta calidad, especialmente si se opta por madera sencilla y se realiza el trabajo uno mismo.
Sin embargo, el coste real a lo largo del tiempo cuenta una historia diferente:
- La madera requiere inversiones repetidas en selladores, tintes/pinturas, reparaciones cuando las tablas se deforman o se pudren, y tratamientos de protección contra las plagas. A lo largo de una década o más, estos costes continuos, además de la sustitución periódica de piezas, pueden suponer una suma considerable.
- El aluminio, aunque puede ser más caro inicialmente, por lo general solo necesita un mantenimiento mínimo (limpieza) y rara vez requiere reparaciones o repintado. Esto puede hacerlo más rentable a largo plazo.
Para los propietarios que se preocupan por el valor a largo plazo y las molestias mínimas, el aluminio suele ser la opción más económica si se tienen en cuenta los costes de mantenimiento a lo largo de su vida útil.
Estilo y diseño
- Si lo que desea es un aspecto clásico, natural y rústico, la madera sigue teniendo la ventaja. Su veteado, textura y tacto orgánico son difíciles de replicar a la perfección.
- Si su casa tiene un diseño moderno, minimalista o contemporáneo, o si prefiere líneas elegantes, acabados uniformes y componentes modulares, el aluminio suele ser más adecuado. El aluminio con recubrimiento en polvo puede tener un aspecto muy limpio y moderno.
Factores medioambientales y de sostenibilidad
- La madera es renovable (si se obtiene de forma responsable), biodegradable y captura carbono de forma natural, lo que supone una ventaja si prioriza la sostenibilidad y la huella ecológica.
- El aluminio, por su parte, es muy duradero y reciclable: una pérgola de aluminio bien fabricada puede durar décadas, lo que reduce la necesidad de sustitución y el desperdicio de material.
- No obstante, la producción de aluminio consume mucha energía, lo que puede tener un coste medioambiental significativo dependiendo de la fuente y el proceso de fabricación.
Por lo tanto, su elección medioambiental depende del tipo de sostenibilidad que valore: materiales renovables frente a longevidad + reciclabilidad + reducción de productos químicos de mantenimiento.
Casos de uso y consideraciones prácticas
Las pérgolas de aluminio destacan en entornos o climas en los que es probable la exposición a la humedad, el sol, los cambios de temperatura o las plagas: por ejemplo, casas costeras con aire salino y humedad; regiones lluviosas o nevadas; o casas en las que no se quiere preocuparse por el mantenimiento regular.
Las pérgolas de madera pueden resultar más atractivas en climas con un tiempo suave y seco, o en casas donde la pérgola forma parte de una estética más «natural» y centrada en el jardín. Si le gusta el bricolaje o está dispuesto a invertir en un mantenimiento regular, la madera puede ser muy gratificante y bonita, especialmente para complementar enredaderas trepadoras o paisajes naturales.
Resumen: ¿Cuál es «mejor»? Depende de lo que valore
No hay un ganador absoluto entre las pérgolas de madera y las de aluminio, cada una tiene sus ventajas e inconvenientes. La elección correcta depende en gran medida de lo que priorice:
- Su clima (intensidad del sol, lluvia, humedad, plagas)
- Cuánto tiempo y dinero está dispuesto a dedicar al mantenimiento a largo plazo
- El estilo de diseño y la sensación que desea en su jardín (moderno frente a natural)
- Si prefiere la instalación DIY o la instalación profesional